AMOR, GLORIA, PENA Y MIEDO

Este libro es un logro artístico. Una mirada introspectiva. Poemas llenos de carácter abierto y sincero retratan la obsesión por encontrar una cura a los pensamientos más sufridos, un canto a la consciencia y un llanto para el sentimiento de construcción personal y ensayo a la vida, reconociendo que el ser humano puede contarse así mismo la manera de encuadrarse en el plano de la tranquilidad y relajación espiritual del alma

El autor cuenta una historia. La historia más vieja del mundo.
Cómo vive el ser humano a partir de sus decisiones acompañando al miedo en su periplo existencial.  Siempre, las personas nos dejamos vencer por ese sentimiento que tanto causa como causa tanto, dolor e insatisfacción o pánico al avanzar por la vida, teniendo la inteligencia en modo pausa para sentir miedo, perder todo o acabar solo.

Trata también del cambio de las distintas percepciones de todo cuanto nos rodea y de saborear el triunfo aunque se tenga la visión de no ser nadie y de no existir, porque al fin y al cabo esta realidad que llamamos mundo puede ser una mentira o una victoria.

No es sólo un libro que habla de la temeraria escena del espanto, si no que es una observación repleta de cambios de humor y de sencillo repaso del día a día del escritor de estos bocetos literarios, siendo así, no es del todo poesía, o poesía concreta, es la clarividencia del pasar del tiempo cuando la mente juega la mala pasada llamada temor y no conseguir todo lo que uno se propone o aspira, perder lo que uno tiene en mente, corazón o de manera tangible.

 Santander, Barcelona 2016


Amanecer de estatuas seniles

Amanezco sin recordar
por qué lo hago.
Despierto sin saber
porque me dormí.
Siento a lo lejos
un conjunto de menesteres
que irradian simpatía
y cordialidad.
No tengo recuerdos del pasado,
ni los quiero tener…
Por un momento
no me llega el aire
y quedo quieto cual estatua.

Una estatua senil
que me abraza
y parece estar viva.
Parece hablar de historias ancestrales.
Palabras que dejan sin aliento.
Hecha de roca se derrumba
y queda hecha pedazos.
Queda deconstruida
en tierra de nadie.
Y a mí no me importa
porque soy yo.
Y ahora voy a resurgir
y a morir para volver a nacer.
No tengo recuerdos del pasado.
Ni los quiero tener.
Miro hacia el futuro
y clavo mi bandera en la cima,
en la cima, mi cima.


Aniquilación por desesperación

Espero temblando
como un muñeco de trapo
al que se le hace vudú.
Cierro los ojos
y viajo al más allá
clavándome agujas bajo la piel.
Llevándome al mundo por delante,
bajo el buen humor,
bajo las estrellas del plano astral.
Me cuento el cuento fatal
que aniquila por decepción,
por desesperación.
Aniquilo el tiempo de espera,
desespero
y solo aguanto todo cuanto viene.
Me desboco.
Siento que falta el aire.
Muero de repente.
Nazco sentado
en una silla de clavos.
Electrocutado.
Bajo la desesperación
que aniquila el tiempo.
Desesperación por aniquilación.
Todo es bello.
Reluce y me da el espejo
del cual se ve mi calavera.


Cada hombre

Relámpagos.
Truenos.
Maremotos.
Tornados.
Niebla purpura.
Pululan loa hombres
Viene la inspiración.
Caen en redondo
los conceptos del ayer.
Pinto la desgracia
sin colores…
Es la profanación del destino.

Creo saber la dicha.
Y junto a mí,
la huella del paso del tiempo.
La sombra de mi cadáver.
El peso de mi ser,
que esperanzado
aniquila todo lo extraño.
De nada sirve
caer en la tentación
del deseo,
que carece de lo primordial.
Cual árbol de piedra…
Pies cansados.
Sudor frío.
Pulmones secos.
Corazón roto.


Cadenas de neón

Tras la calma
viene la problemática,
seguir la senda,
recorrer el camino,
Me pregunto
cuando tardaré en morir.
Porque estoy desamparado.
Y huyo del temor
cual mecenas de la pobreza.
Con el sueño por los suelos.
Objetivo nocturno
pasivo agresivo.
Vivo iluminado
con cadenas en los brazos.
Cadenas de neón
que brillan y embadurnan
todo cuanto tocan.
Cadenas que pesan.
Molestan.
Turban la paz.
La indecisión perpetua
y sofocante.
Traidora manera de existir.


Casualidades óptimas

Me remojo el cerebro,
y el líquido marrón
cae por mis tobillos.
Una camioneta a reventar
de inciertos pesares.
Ronda en mi vivienda
la carga del poder.
Saber que todo es amor
es un deporte de alto riesgo.
Me desmayo
y caigo al suelo
cual saco de patatas,
pero no recuerdo nada.
Las gafas rotas…
Pudiera ser que alguien
me hubiese  dado una caricia
fotovoltaica.
Los rayos de electromagnetismo
relucen en mi cráneo redondo,
que acaba siendo elíptico
cual movimiento planetario.
Rehenes a mi paso.
Destrucción de malos tragos.
Y predisposición
a beberme la vida a tragos…
No a sorbos.
Así me excito y despierto,
imploro a mi ser
que vaya despacio.
Como las casualidades óptimas.
Que son de causa.
Y no de pasada.


Catástrofe desde el jardín

La amenaza del deseo
es indestructible.
Pero la hazaña mordaz
del intelecto
hace ruido y se despierta
desde el jardín,
causando una catástrofe.
Y derribando los muros
de la ignorancia.
Quebrantando leyes
de la física quántica.
Desquebrajando almas.
Demoliendo universos.
Construyendo realidades.
Rehaciendo pensamientos.
Colocando números y letras
donde antes…
Antes solo había dolor
y desastres anímicos.
La cordura planetaria
lucha para hacer justicia
y devolver las seguridad
de la manera de mantener
la vida a salvo.
Y proporcionar la felicidad
desde una catástrofe.
La nada es el todo.
Y el todo es la mismidad.
Y así se nace.
Y muere.
Y se vive.


Comentarios sutiles

Caminos que se rompen.
Saltos a otra dimensión.
Palabras que desechan
al perseguido temblor.
Que todo cuanto existe
es divino.
Recuerdos versátiles.
Sustos de cuarto cerrado
a cal y canto.
Violencia a cántaros.
Fuga de cerebros.
Y sudor negro como el cosmos.

La mentira y la mentira
son dos casados
que por la verdad luchan sin cesar.
Un viaje a lo lejos,
más lejos que ni lo imagináis.
Una visita inesperada…
                                                               -Cuando pierdes las ganas de lidiar con la carga de la vida.
Suicidio involuntario.
Cabeza cortada
con cuchillo de sierra
carcomido y receloso
por la conciencia perdida,
y dañada.
Dañada y apoderada
de canciones injustas.
Cual cuentista por los lares
de la ultratumba.


Como lo hago

La sencillez del momento
acaba tocándome grata.
Como el otro día,
que toqué la belleza
con la punta de los dedos.
Mi apetito por la hermosura
es incondicional.
Acaricio las pompas de jabón
que suelta mi imaginación.
Voy en la misma dirección
que la grandeza.
Voy dándome cuenta
que lo que siento
es de muy pocos.
Cual arte rupestre
escondido desde hace
treinta mil años.
Y la amatoria consciencia remota
reclama mi ausencia
en la mirada de los otros.
Rompiéndome
cual vara de madera.
Acabo volando por el cielo
que atardece…
Al contemplar mi estela lejana.
Y retraso el fin.
Para que sea el principio.
Y sea eterno.


El alma del triunfador

Una desesperación
de cálculos paradójicos.
Números de la cábala.
Reacción envenenada.
Volar hacia el sol.
Y explotar en fuego de alquimia.
Son el alma del próspero
y cansado pasajero.
Sin represalia alguna.
La dominación
e imperialismo psicótico
es carne de caza mayor.
Espíritu inflamable.
Cortas las alas y alto el despegue.
Intrusión maldita
cual ratón de jardín.
Que sin querer
es asesinado
por un gigante malévolo.


El cuento del soldado de la mina de diamantes

Ese soldado que siempre
quiso diamantes,
pero pensó que a lo mejor
no los conseguiría
Hacía días que no comía
y cagaba paja digerida
cual vaca lechera.
Y tuvo miedo
de no acceder
a los diamantes,
y su camino creyendo
que lo perdía.
Pero resultó que ese miedo
era para ordenar su mente.
Y así estar más seguro
de ir a por lo que el necesitaba.


El descubrimiento del saber

La felicidad
relativiza la existencia
de la bestia dormida.
Que despertará
y cortará cabezas.
Desanimado y perturbado
La cosa se convierte
en caldo de cultivo
para la desesperación.
Cual cadáver en descomposición.
Cual marmita caliente.
Cual cuerpo indómito.
Felicidad no estés triste.
Felicidad date tiempo.
Cual reloj parado.
Cual lluvia que no moja.
Cual perdiz salvaje.
Como el descubrimiento
del saber.


El librepensador y su alma

Retornaré a mi casa.
Y tomaré lastre de mi origen.
En la África pura.
Amaré a la mujer por su espíritu.
La miel de abeja me alimentará
Y los frutos de los bosques
harán de mí el hombre que seré,
la música me hará libre
y a la poesía haré el amor
en el cielo más alto,
en la tierra más lejana.


El odio sangrante

Producto dañino.
Relevancia maldita.
Auténtico pánico.
Caen gotas de azufre
en la corteza del tronco.
Tronco de busto humano
quebranta huesos y letal,
apertura espesa,
temblores de miedo
ancestral
o dominio que el amor reviente
en una bestial
guerra atómica,
arrasando al odio,
arrasando todo a su paso,
el nombre de la ira,
arrasando todo el odio sangrante.


El portal de lo místico
                                                      
La columna vertebral.
Accidentada mísera corporación
del cuerpo sin vida.
Un riego a distancia
hacia la plantación
de pinos salvajes.
La columna del edificio,
llena de caros vertidos.
Zapatos de tacón y bufandas
para el frio otoño…
Que la hoja insiste en volver a nacer.
El portal de lo místico.
La futura mirada.
La libre añoranza.
La compostura dañada.
La verdad diáfana.
La cordura empalada.
La conexión latente
hacia la mística quebrada
cual hielo en contacto con la cátedra
ardiente del deseo.
Deseo estéril.
¿deseo estéril?
…O divino.


El reencuentro de los malditos

La queja viril e insólita
de los puños vendados
por los golpes opresores recibidos.
La estancia de marfil.
La cárcel de espejos.
Las risas de lágrimas
y los tesoros perdidos.
El reencuentro.
Acción reacia .
Demolición de estructuras indemnes…
Los malditos golpes.
Golpes opresores recibidos.
Bestias e ingratos del atacante maldito.


Fantasía

Caléndulas mágicas.
Golpes de luz me bañan las espaldas.
Suero intravenoso de feliz augurio…
Puede que todo cambie
para mejor.
El susto no es real,
la tenue esperanza no es en vano,                                                                       
pero no es un juego.
La esperanza es una prostituta
Vestida de malva.
Y sus ojos son de cristal.
Cristal que se rompió .
El cristal que se rompió
al ver la tierra devastadora.
Al ver al hombre pasar y vencer.
Vencer a sus demonios
y ver crecer sus sueños.
Y caer de pie.
El espacio es infinito
cual fantasía mía.


Frescor de libertad

La melodía me hace libre
como tantos,
la escucho y siento que morir
no está tan mal.
Morir de libertad.
Morir de amor.
Morir fresco tras caer al suelo
en explotar un grito de mujer.
Acabar de una vez por todas
siendo un niño solitario.
Una salvaje bestia exenta de calumnias.
Partidaria del gozo y las artes.

El trampolín del orgullo
empieza pero termina al saber
que no somos nadie.
Nadie es nadie.
Sólo somos frescor de libertad.


He matado

Un día maté al ser que habita en mí.
Cabreado y moribundo,
saqué las sobras a la calle
y remonté mi viaje
hacia la tierra prometida.
Ni las riquezas ni las creencias
me acompañaron nunca.
Solo el saber que estoy vivo.

Me realicé asesinando
a aquel que quería
mi terror hacia la vida.
Acabé con él y me comí su corazón.
Terminé y conseguí
llevármelo conmigo
hasta que mi sentimiento
desaparezca para siempre.
El sentimiento de soledad.
Soledad y miedo.


Helado de frío

Por las tumbas del sendero,
muevo mi esqueleto,
y lo saco a bailar
a que olisquee la brisa del miedo.
Consigo hacerme con una estaca
para matar al monstruo
que habita en mí.
Lo mataré y me desharé
de su banal sentimiento.
Una guerra sucia.
Pleno miedo.
Terror espacial.
Vital manera de morder el polvo.
¿Que existe y que no?
Todos somos uno.
Y nada es lo que parece.
Y el temor es nada.
Se convierte en desintegración integral.
Siempre con la sabiduría de siempre.
Con el conocimiento de hoy.
Con el saber de mañana.
Helado de frío.
Es el miedo que no necesito…
O que simplemente
necesito dentro de mí
dentro, helado de frío.


Intuiciones a raya

Un individuo que siente demasiado.
La percepción se distingue
por la claridad del apoderado coraje
hacia remotas alucinaciones e ilusiones.
La muerte a un paso
y la verdad a años luz.
Por la vía intravenosa directa
cual genética del hijo pródigo.
Amamantado por la crítica hipotética.
Con la espina dorsal rota en mil pedazos.
Con el corazón tímido en una mano
y el devastador arpegio
de la vergüenza en la otra.
Reventando a palabras
para afanar el grito del silencio
de la piñata de ojos
y sepulcros destellos de seducción,
a un paso por delante del dichoso destino,
puede llamar a la puerta
de la locuaz perseverancia
del ejercicio del poder del universo.


La araña que tejía demasiado

Me dice que se ríen,
pero la seriedad se acumula en sus personas.
Y tiran y tiran.
Me sonríe.
Y la veo hermosa.
Nada es lo que parece.
Pero cierto que el tiempo pone las cosas en su lugar.
Tiempo al tiempo.
Como la araña.
Cual tejedor nocturno
de los deseo y pensares
que aguantan.
Y con calma aguardan.
Y a ver que pasa.
Y a ver quien empieza.
A ve quien acaba.


La caída del trono del as de corazones

Como mar de muérdago.
Laurel e hibisco.
Enredadera letal.
Capricho fugaz.
Una verdad
y una prueba.
La cárcel del deseo.
La brutalidad especial del salvador de almas.

Pasos firmes de malas andanzas.
Surrealismo y psicosis.
Llueve sobre mojado
sangre que exhalan las venas.
Y se vuelve negra.
Y no cesa el proceso.
Grito sordo.
Palabra escrita.
Plácido día.
Como la caída del trono del as de corazones.


La caída en barro seco

Una conversación a calladas palabras.
Un descorazonador acorazado mirar
cual palabra acariciada por una humilde voz.
Cuan verdadera es la invitación al encuentro.
Es una caída en barro seco
como un busto inacabado
con cabello rubio
y pestañas largas.
Cual estupor médico
yo insisto en levantarme.
La tierra se ve severa
y las montañas se ven a lo muy lejos,
lejano presentimiento,
caída en barro seco,
barro que de él nacerá
la conciencia de la pena y del amor.


La cama cómoda

De reposo.
Porque los pensamientos
poco débiles
retumban en mi mente.
Me esfuerzo
para acomodarme en la cama.
Una cama de paja y barro.
Rústica cual paradero desconocido
a mis frágiles dramas personales.
Me elevo hacia el lado opuesto de/a mi gusto
e intensifico el estado hacia un nivel más alto.
Me golpeo en la cara
y me rompo las uñas intentando escarbar
para salir de mi ataúd.
Ataúd cual destello de odio rastrero.
hierro candente.
hierro indestructible,
salvo por el amor, la gloria y la pena.


La causa y la ira

Cuan airoso es el destino que aguarda el presente.
Como la ambrosía para los dioses antiguos.
La magia de la madrugada eterna.
La ducha fría.
Y la calabaza que acaba siendo carroza…
El tiempo no existe
El oxígeno.
La guerra de sexos.
El arte de mierda.
Un cuadro pintado de blanco.
Insulto irreverente.
La pregunta peliaguda.
La causa.
La ira.


La conducta

El espesor alumbra como el amanecer
un nuevo día está por venir.
Los pájaros
conocen el camino
y no paran de volar.
Las alas tienen el motor
que no necesita combustible.
Más que la divina providencia.
Así que adelante.
La tribu cree en el alma.
Y vive segura de que sus diamantes
brillan sin cesar…
En las cuevas.
Las sombras se hacen palabras
y el ascenso al terror
desaparece.
No hay nada que temer.
Pero cuesta saberlo.
Cuéntame lo que quieres que oiga.
Porque no escucho mi interior,
tan arraigado a la soledad
que no puedo más.
Dímelo,
y salgamos al exterior.
Vámonos lejos.


La maceta en el bosque

El liberador.
Pastilla del amor.
Gloria eterna y libertad de amar.
En el sueño del catastrófico
emblema de la belleza,
la pena por rechazo en este mundo de mierda.
Atrévete y prueba.
Destiérrate del ridículo.
Llama estúpidos a tus intentos.
Revuélcate en el fango
cual con gorda y sucia avidez.
El fango del penoso decir que habla por nosotros
sin apenas pensar en la consecuencia.
Pero ama la libre agonía
del penar y glorificar el presente,
que atrapado vive en paz.
Pero libre vive en guerra
con el bosque.
Tan grande.
Gigantes raíces.
Fauna diversa y peligrosa.
Flora enrevesada y colorida.
En sueño de la facilidad del momento.
La dificultad es mejor.
Es ella la traidora que aprende rápidamente.
Como la maceta en el bosque.


La mujer pez espada

Cada año pasa más rápido
Y quedo solo ante la nada.
El agua no consigue ahogarme
pero tampoco ahoga mi pena.
Una mancha en la cara.
Un golpe en la nariz.
Un vacío en la mente
con el cual lleno la búsqueda
en los mares de la conciencia.
Una mujer, gloriosa.
La mujer pez espada.
Cual pinchazo en la columna vertebral
me activa y no me deja dormir.
Cual telescopio interno
veo la profundidad divina
que asoma en mi destino.
Como la mujer pez espada.
Que lucha para encontrarme.
La espero y me quedo quieto
En el barco.
Mitad futuro mitad ciencia.


La pasarela

Una pasarela desde una montaña a la otra.
El recorrido peligroso
y la cima muy alta.
Costará mucho y habrá mucho corazón.
Y será ardua tarea.
Habrá miedo de perder los papeles.
La compostura y el ingenio.
El terror de ser derrotado.
Pero se conseguirá.
Además…
La derrota forma parte de la victoria.
Y la victoria es la victoria.


La pérdida por no tenerlo

Tenía que intentarlo,
tenía que saber que ella no era para mí,
la curiosidad me acabaría matando,
con sinceridad ella me abruma
y me ha hecho un favor,
ahora sé que ella no es para mi,
no es ella.

Me he liberado
y quitado un peso de encima,
soy libre otra vez como el pájaro,
viajero y colorido,
que vuela por los cielos sin rumbo.

Ahora seguiré mi camino con paso firme,
y inquiriré el amor en la auténtica mujer de mi vida,
ella vendrá a mí cual pétalo marchitado
por el sol,
candente sol brillante
de alegrías y contentos.


La salamandra

Una premisa que da ganas de vomitar.
La caza mayor en cotos vírgenes.
Perderlo todo tras un tsunami
y morir en el intento de parir un crio,
hecho de mierda y sangre,
sonreir y magullar la maldición
hacia los que jodieron la marrana,
miedo a morir joven
y pánico nuclear a las guerras,
terror definitivo,
motoristas de la pista de aterrizaje
de un avión que se estrellará antes de elevarse,
y cada pasajero caerá al vacío
y morirá de odio,
la salamandra no tiene problemas
salvo que se la coma la araña peluda,
y que el niño silvestre le arranque la cola
y que los chinos bastardos hagan de ella licor.
Y los blancos hijos de la democracia
compren su vaso a juego de cristal roto.
Roto cual diente embotado de anfibio flemático.


La sangre de rosa

Mi sangre.
La semilla del sol que renace cada día.
Y muere pues convertido en luna.
Vive pues siendo estrella.
Y nace con la alegría del amor.
Como la sangre de rosa.
En el jardín
sus espinas
libres.
Sus pétalos altivos.
Su pistilo eterno.
Y su tallo enfurecido.
Encarándose a la libertad del sueño.
Suelo de ajeno dolor.
De invisible amargura.
De todopoderosa inquietud.
Afín a la natural existencia.


La tempestad empieza cuando yo lo digo

Amigo de mi alma.
El tiempo poderoso
que acaba por darme la razón.
Un camino duro
pero sencillo.
Una brillante brutalidad
si piensas demasiado.
El aullido de la prisa.
Cual lobo que bebe del rio envenenado
que le es próximo.
Pero peligroso.
Que audaz
correrá y correrá
hacia la cueva y caerá en un sueño.
El sueño de las mil letras.
El sueño del desmayo.
Del alegre despertar
encontrará pues su enemigo.
Dentro de él.
Cual espejo fracturado
de cristales cortantes.


Lluvia de piedras

Llueven piedras.
Se rompen al tocar el suelo.
Se hacen añicos.
Salen de ellas momentos que juré no recordar.
La perturbación explota en mi cara.
Y no hay aire en mis pulmones.
La reseña de mi muerte prematura es insostenible.
Pierdo los papeles.
Los quemo.
Me quemo.
Ardo y desaparezco.


Los tripulantes

A los osados.
Que lo hacen pero respetan la persona.
De dentro y de fuera.
A los cansados.
A los solitarios.
A los amantes.
A aquellos que tienen miedo.
Pero su valentía sobrepasa los límites de la realidad.
A los ricos de corazón.
A aquellos que el alma les duele.
Y la mente les llama.
A aquellos despistados y amorosos.
A los inventores.
A los artistas.
A los artesanos.
A aquellos que ayudan a los demás.
A aquellos que aman.


Luz y tinieblas

Me encuentro mal.
Solo.
Invadido por el miedo.
Hundido y perdido.
Me encuentro bien.
Reconfortado y en perfecto estado…
Mi mente se quiebra dualmente.
Dos precipicios con dos rocas muy afiladas.
Sangre y vomito.
Bichos.
Cables.
Mierda.
Miradas asustadas.
Enfado.
Falsa profecía.
Perros abiertos en canal.
Debilidad.
Profunda decepción.
Una cueva mohosa
con claroscuros pesares.
Luz y tinieblas.


Metralletas de la amistad

Algo preciado como la amistad
corre el riesgo de desvanecerse.
La paranoia se hace real
pero es ficticia.
El amigo se conserva de todos los modos posibles
Y así todo se perdona.
Los campos del señor son inescrutables.
La fe es carnaval.
La fraternidad es pura ayuda desinteresada.
Y el respeto puede fallar pero de todo se aprende.
Así que tranquilos.
Todo saldrá bien.


Miedo

La vida es como un globo.
Que se alza al viento
y vuela por el aire.
Se desinfla y se infla
con la motivación
de la anti derrota,
que salvaje insiste
en hacer trizas el pensamiento…
El árbol del conocimiento
está huérfano de frutos,
frutos que desembocan en la piedad
hacia uno mismo,
la fuerza del átomo
recae desde el cerebro
e induce a crecer
como el valor,
pero esta existencia
es como un sueño,
no vale tener miedo
porque no existe,
y nunca existirá.


Nacer para ahogarte

Cuyo cuerpo en la cuneta
al lado del rio.
Simplemente achacado al viento
y acuchillado en canal.
El amor por detrás
le dijo que llorase.
La diversidad puede
con los intestinos vacíos.
La gracia divina ahoga al presente.
Artefacto cautivo de la bondad.
La clara brisa virulenta,
perturba y hiere el cuerpo sumergido
por la marea alta,
del fútil compromiso de amistad
con la reciente plácida memoria perdida.


Pasillo oscuro
                                                     
Tras un pasillo oscuro
camino a ciegas.
Un destello cala mi persona.
Mi liderazgo queda
por momentos congelado,
y mis ganas de existir
son nulas o ínfimas.

Repleto de temor,
me ayudo del báculo del cerro
para subir a la cima de la victoria.
Al centro neurálgico de mi ser.
Tras un pasillo oscuro
la mente se adhiere al cuerpo.
Movimientos robóticos.
La esperanza acaba por desistir
pero no sigo dormido,
pues ataco y me esfuerzo
para seguir con vida.
Callando.
Callando y trabajando.
Ejercicios cognitivos fáciles.
Para no perder la compostura,
cual ebanista,
que de noche
crea el tocador para señoras
más pulcro y sagrado de la historia.


Pasiva mirada

Calor sofocante.
Clima etéreamente incorpóreo
en la era el polvo crece
cual tierra que da capas de terror
a mi discernimiento.
Recompensa al encontrar
el motivo del miedo
que se siente.
En momentos de pasiva mirada.
Futura luz de estrellas moribundas.
Futuro empujón hacia el dolor y la pena.
Paciencia…
Porque el canguelo es inexistente
Pero pisa fuerte.
A pedir
las posibilidades son infinitas
de esta temerosa realidad.
Creada para satisfacernos.
A todos
Cual medalla de oro
al ser el primero
en levantarse y decir…
Yo soy yo.


Perdido

Estoy perdido.
No sé cómo seguir.
Está claro que tengo miedo.
La templanza del corazón
hiere mis manos
y el frÍo asusta a mi mente
sin dejar rastro,
pero demoliéndola.
Lo tengo claro
pero tengo miedo,
sé a dónde voy
pero desespero,
no puedo estar quieto
y me pregunto
cuando llegará
el punto de partida
del que siempre hablo,
del que siempre he soñado,
mi obra importa más que yo mismo,
eso es lo que creo.
La obra de un romántico maldito.


Pintando

Círculos a más de cien por hora.
Bailes en redondo.
Las esquinas son el viento que sopla
y el mar es la escena de mi salud.
Las altas temperaturas
conocen mi alma,
y junto a mis percepciones,
surcan el destino que un día tocaré
con los dedos húmedos.
Pinto un futuro
con todos mis deseo.
Mi necesidad de conseguirlo.
Ir a por mis decisiones.
Que efusivas
el universo me dará.
Porque ya le pido.
Y ya me da.


Placenteras dudas

Dudo de todo.
Amo al amor.                                 
Muero sin nada.
Vivo con todo.
Conmigo la gloria.
El vigor de la lucha.
Haré todo cuan me apetezca.
Y lo que no me venga en gana…
No lo haré.
Placenteras dudas caducas.
Un disco rayado.
Preocupaciones que son sombras del olvido…
Y caricias del presente.
Saltos al vacío.
Inherente vacío.
Inerte causa casual.
Mensaje sutil.
Bello y dramático.
De fuerza.
Fuerza atroz.
y sublime, divina.
Naturalmente humana.
Errónea y certera.
Cual gota de agua en el desierto.


Que estoy de paso

De paso me doy cuenta
que estoy solo.
Que estoy de paso.
Desde la oscuridad
mi temple es abrasador.
El fuego me encuentra y arde para mí.
El amanecer está cerca.
Y la noche es la tormenta que me espera.
Desde lejos la veo venir
directa hacia mi pensamiento mas tierno.
Esta es la noche que digo te quiero.
¿Cuánto más tardaras en venir conmigo?
Donde te encontré
no querías saber nada de mí.
Y cuando te lo dije
me miraste de reojo.
Y ahora que no sé quién eres,
me doy cuenta de que
estoy de paso.
Así que no vamos a llorar…
Si perdemos la vida…
Porque de paso me doy cuenta que estoy solo.
Que estoy de paso.


Rebelde sin causa

Delicias de azúcar moreno.
La medicina natural.
La mente asequible.
Memoria aguada.
Por la picadura del mosquito.
Jeringuilla de heroína.
Falsa promesa.
El distinguido momento
es la hora para el rebelde sin causa.
Deleitado por la gracia y la gloria.
De saber y no creer.
De levantarse y caerse.
De aplaudir en silencio.
De acabar con el dolor ajeno.
Y del mismo cuerpo.
Roto.
Que acabara siendo irrompible.


Salir al exterior

Cuesta el primor.
Salgo al exterior tanteando,
como una flecha que se camufla
entre la vegetación de las neuronas.
Pienso para mí lo que más quiero.
Y me despido del momento.
Lo que he perdido
es para ganar.
Entro en mí…
Le pido al universo que me haga más grande.
Quiero información selecta.
La cura.
La hermosa cura.
Los puentes hacia el alma.
Las caminadas nocturnas.
El sosiego matinal sin culpa.
La metralla de las bombas de los latidos.
Cual corazón que siente
y mira cuanto le rodea.


Seguir para adelante

Un entierro bajo una gris lluvia.
En el cementerio del caminante receloso.
El calor se ha acabado de repente.
No hay más leña para la hoguera.
Y la mente se asusta con facilidad.
También fácil el entorno,
frio momento.
cálido el alma.
Roto…
Seguir para adelante es dolor.
Ir para atrás es peor que el dormir
cual chillido agudo.
Seguir para adelante.


Subir

Subo y trepo.
Escapo.
Siento la soledad que muerde
al pesimista aventurero.
Siento la tristeza que muerde
al optimista soñador.
Encerrado cual portal
de hormigón.
Espero convertirme en ostra
y regalar la perla,
a la que estoy
sometido a contemplar.

Regalar mi vida a aquellos
que confiaron en mí.
Perderme en el despertar.
Subir rápido y contemplarme
desde lejos.
Atravesar las nubes con gloria
y disparar mi realidad.
Asesinarla y prometerle
que allí estaré para siempre.
Subir.
Nunca volver.
Como un grito de llanto
que aclama…
Vuelve conmigo.
Vuelve a casa.


Suelo salivoso

Veo sombras a mi alrededor.
Creo que persiguen mi cuerpo.
Y se acercan a milésimas de segundo.
Por detrás, cobardes.
Persiguen mi atuendo de creatividad.
Se interponen entre yo y mi otro yo.
Caen en redondo y pesan mi autoestima.
Relucen de oscuridad y se pelean por mí.
Entran en cólera y se convierten
en pausada mirada.
Recorren mi espina dorsal
cual escolopendra come-cerebros.
Resentido…
Corro hacia la luz.
Y huyo de mí mismo.
Resbalo con el suelo salivoso,
que emana de mi lengua.
Y reposo sin descansar…
Las sombras me persiguen.
Me persiguen.


Tierra fértil y húmeda

En los angostos parajes divinos.
Húmedos cual vasija en un pantano…
El monstruo de la cueva
muerde al niño pícaro.
La desdicha no es embellecedora.
Y la dicha es de cartón piedra.
De sombras.
De hallazgos insólitos.
De atrevimiento y perseverancia.
De turbaciones y demonios.
De paz y muerte
De sangre y huesos.
De cara y ojos.
De tierra fértil y húmeda.


Turbulento despiste

El descontrol asoma por la ventana.
Atrapa todo tacto al daño.
Ceniza de cigarro aromático.
Pudor inmundo.
Corta césped que liga hierba y tierra.
Movimiento de reptil baboso.
Larva de mosquito.
Descontrol que viene
para cómo caer del balcón…
Sin alas, suicidarse y buscar otra vida
reencarnada sin renacer.
Cual sombrío despertar
del alma.
Pútrido segmento
de la existencia
y brillante mensaje…
Para todo aquello que se mueve
Siente y respira….
La turbulencia del despiste.
Despiste.
Todo bajo control.
Mentiras.
Prepotencia asquerosa.
Todo ser es inauditamente cobarde.
La lucha debe continuar.
En soledad la guerra.
La victoria acompañada
y la vida libre.
Libre y eterna.


Una carta para la señorita B

Te doy las gracias primero por haber compartido algún momento tan pequeño que ha sido fugaz y entrañable. Anónimo y ligero…
Te agradezco que formases parte de mi humilde arte, de mi poesía y mi concepto de enamorado de una mujer dulce y honesta.
Fuiste una gran poesía de la cual estoy muy orgulloso, disfruté escribiéndola.
Eso me hace sentir muy bien, porque es pura libertad y amistad.
Estos parajes son falsos y violentos y el amor es lo único que nos salva de esa mentira.
Amo a todas las mujeres con las que comparto un instante. Vive una gran vida, es una actitud.
Eres una poesía que merece ser declamada.

Santander, 18 del 8 de 2016


AMOR, GLORIA, PENA Y MIEDO - 2016